PRIMEROS POBLADORES

 

EL CACIQUE TOCAREMA.

En tiempos Panches, el jefe de mayor jerarquía en la región fue el Cacique Tocarema, jerarca de un extenso territorio. Los Tocaremas, Calandaymas y Guataquíes, fueron sometidos mediante una incursión ordenada por Hernán Perez de Quezada y comandada por los capitanes Juan Céspedes y Gonzalo García Zorro. Céspedes y Zorro prepararon una emboscada, en la que inicialmente enviaron un grupo numeroso de Muiscas con instrucciones de llegar a las tierras del Tocarema y retarlo a un enfrentamiento; una vez conseguido el combate, debían iniciar la retirada combatiendo, pues de esta manera conseguían que los guerreros panches persiguieran a los muiscas hasta el sitio donde aguardaban las huestes hispanas. La tropa Hispana armada de bayonetas y armas de fuego, estaba integrada por 30 hombres a caballo y 20o a pie, que sorprendieron y diezmaron sin contemplaciones, a los guerreros panches.

El primer encomendero de las tierras Tocaremas fue Pedro Miranda, integrante de la hueste de Federmán.

Ruth Bohorquez . HISTORIA DE CUNDINAMARCA- Información de actualidad - Recuperación Historia Prehispánica y Colonial Municipios de Cundinamarca. Servicios Investigacion, compilación, reconstrucción y rescate datos inéditos; Redacción y edición libros de Historia de municipios.Contáctenos 3016092410 - rubor33@gmail.com - razaraiz@yahoo.com

 


ORÍGENES

Al iniciarse el proceso de colonización estas tierras fueron descubiertas por Gonzalo Jiménez de Quesada quien en 1537 aniquila a los Panches de la región y en 1540 termina con el alzamiento del Cacique Tocarema-Calandaima. Dentro de la etapa de evangelización los padres dominicos fundaron la doctrina Anolaima, que dependía del curato de Tocaima, quienes por los años de 1615 a 1675 dieron origen a un incipiente caserío de lo que hoy en dia es el Municipio de Cachipay.

 

ORÍGENES DEL NOMBRE "CACHIPAY"

 

Es muy poco lo que se sabe sobre el origen del nombre “Cachipay”, y menos aún sobre cuándo empezó a llamarse así al caserío denominado “Puerto Mochilas” aunque se supone que lo tomó debido a la fama creciente de “El Gran Hotel Cachipay”, que era el sitio obligado de veraneo de los bogotanos. Aún así al hotel le fue puesto dicho apelativo a que era en esa forma como se llamaba un cacique que habitaba en esa región, más exactamente en la hoy vereda de Petaluma.

 

Otra versión dice que el nombre provino de las frutas “cachipayes” que abundaban en la región aunque hoy ya casi no se encuentran. En esa forma, de la tierra de los cachipayes se derivó el nombre de Cachipay.

 

EL PASILLO "CACHIPAY"

 

Sin lugar a dudas el pasillo “Cachipay” es motivo del más justificado orgullo por parte de los oriundos de esta tierra, pues la referencia que hace la letra a los cafetos, los naranjales, el amor a la tierra natal y sus mujeres, enmarca perfectamente los anhelos de una comunidad campesina por excelencia.

 

Los orígenes de su composición no se han logrado discernir con la suficiente claridad, pero la tradición sitúa su nacimiento en una de aquellas deliciosas veladas en el porche del Hotel Cachipay. Según esta misma pista, se reunió un grupo de amigos en dicho sitio a conversar y tomarse unos tragos; entre ellos se encontraba un joven abogado de apellido Escobar residenciado en Bogotá y que al tener su novia en Cachipay acostumbraba a viajar desde la ciudad los fines de semana para visitarla y dar largos paseos tomados de la mano por la campiña. En honor a su novia e inspirado por el ambiente compuso unos versos que en aquella noche leyó a sus amigos, y a los cuales el señor Alejandro Wills empezó a acompañar con la guitarra. De allí fue perfeccionándose paulatinamente hasta llegar a la versión por todos conocida.

 

Otra versión concede la autoría total al maestro Luis A. Calvo, también inspirado por sus estancias en el poblado.

 

EL CACHIPAY QUE YO CONOCÍ.

Gabriel Guzmán

 

 

En mayo de 1918 vivía en Bogotá con mi familia y trabajaba con la casa de Montoya & Santamaría, pero por motivos de salud desafortunadamente tuve que dejar la capital y seguir trabajando con los señores citados anteriormente en la hacienda La Victoria, situada en el municipio de Viotá, de la cual eran propietarios, y de ahí que viajé a esa localidad acompañado de mi familia. Pero por fortuna para mí al finalizar el año recibí la propuesta de traslado de los dichos señores para la hacienda de Cayundá, situada en el municipio de Anolaima, muy cerca del caserío de Cachipay. Sin vacilar un momento acepté el ofrecimiento ya que tenía conocimiento de su magnífico clima y de su proximidad a la capital. Una vez en Cayundá, o sea en Cachipay, me di a la tarea de conocer detenidamente sus alrededores y estudiar sus probabilidades futuras; pero esta zona estaba muy despoblada y sus habitantes eran muy escasos, pero debo anotar que estos eran honrados y trabajadores. Abrigando la esperanza de un futuro mejor con el esfuerzo de todos los habitantes, compré un lote de terreno en la vía que de Cachipay conduce a Anolaima, en donde edifiqué una modesta vivienda en la cual he vivido con mi familia hasta la fecha. El lote era de propiedad de los señores Francisco y Joaquín González quienes tenían sus negocios establecidos en Anolaima. Al venderme el terreno para mi edificación estos señores se reservaron un lote contiguo al mío, o sea que ambos están situados a tres cuadras de la estación del ferrocarril y en el camino que de Cachipay conduce a Anolaima, y en el mes de junio de 1921 empezamos la edificación de las dos casas, las que terminamos tiempo después y esto dio lugar para que bogotanos y de otras partes del departamento, teniendo en cuenta la bondad de su clima, la facilidad de transportes y el comienzo de edificaciones que valorizaba la localidad, compraron lotes y en escala más o menos acelerada la edificación hasta formarse la localidad que hoy existe.

 

Debo anotar que el Cachipay que yo conocí era muy despoblado y no existían sino unas 10 semicasas, o mejor dicho ranchos, no habiendo sino cuatro construcciones aceptables, que eran Bagatelle, de don Carlos Cock, situada al occidente de la plaza; la que más tarde fue Hotel Cachipay, bien espaciosa y hecha construir por el doctor N. Gamboa y que en el año de 1920 en un rato de ocio y estando en compañía de Alexander Koppel, que era su vecino y un tahúr empedernido le propuso a Gamboa que echaran por medio de una parada de dados el edificio; aceptada la propuesta se la ganó Koppel. Más tarde este se la vendió a Plantallar Moore. La casa de don Joaquín Salazar que existe todavía y que dicho sea de paso este caballero fue uno de los más propulsores del engrandecimiento de esta localidad. La de don Guillermo Borráez también muy interesado en el ensanche de la población.

En esta forma dejo enumeradas las cuatro casas que se puede decir dieron comienzo de lo que es hoy esta bella región ocupada por 7.000 habitantes, con rentas suficientes para atender en forma amplia los gastos que demande el municipio. Sobre los detalles anteriores debo agregar que Cachipay se hizo de 1921 a 1930 y que no se pudo extender más debido a la crisis que se presentó en 1929 y que afectó en forma inclemente toda la estructura nacional.

 

Al terminar estos recuerdos no quiero dejar pasar en alto la cooperación prestada en toda ocasión por el señor Pío Melo C. y la de su señora Georgina de Melo, lo mismo que la de los señores Dr. Ramón Gómez Cuellar, que fue uno también que dio principio a edificar en la calle 3.

 

Ya que me he remontado a fechas tan lejanas voy a contarles cómo de Girardot se llegaba a Bogotá.

 De Girardot salía un tren muy mal equipado a las seis de la mañana para llegar a la estación del Hospicio, en La Mesa, a la una de la tarde. De esta estación, en una bestia de alquiler, se tomaba el camino de herradura que iba a Tena, y siguiendo el mismo camino se llegaba al Hotel del Tambo, en donde forzosamente había que pernoctar para al día siguiente tomar el mismo camino que era muy pendiente, pero eso sí, empedrado porque tenía mucho movimiento. Se encontraban constantemente recuas de mulas cargadas de no menos de 50 con papa, sal y otros artículos que venía al mercado de La Mesa que era los miércoles, y que entonces no había un mercado en Cundinamarca que superara este. Después de más de una hora, ya que en el plan se llegaba al sitio llamado Barroblanco, que era como una plaza de mercado donde los sabaneros descargaban sus artículos como papa, sal de terrón, maíz, etc. y que de allí se cargaban las muladas para seguir hacia La Mesa. Los que íbamos a Bogotá tomábamos el mismo camino que habíamos traído para dar a poca distancia con Madrid (entonces Serrezuela), porque allí se encontraba ya el tren llamado de la Sabana, que hacía el recorrido de Bogotá a Facatativa y allí se acababa el calvario que a mi me tocó hacerlo de 1906 a 1909 varias veces.

 

Cachipay, Abril 10 de 1971

 

EL FERROCARRIL

Gabriel Guzmán

 

 

Al finalizar el mes de junio de 1907 fui invitado por los amigos Alvarez a conocer su finca “Catalamonte” y a aprovechar también de visitar la laguna de “Pedro Pablo” que está situada a poca distancia de su finca. La laguna nos causó verdadero encanto por la pureza de sus aguas, con una extensión de más o menos 60 metros de larga por 20 de ancha; se ve que lo que provee el agua de la laguna es una infiltración porque no tiene ningún caño ni quebrada que desemboquen en ella. Desde la laguna se podían apreciar los sitios por donde debía cruzar la línea férrea, aunque ya en ese entonces había avanzado hasta cerca de Cachipay porque había demorado al dar con suiches de entrada y salida de La Esperanza, que les quitaron mucho tiempo por ser la tierra muy deleznable y tuvieron que afirmar y esto costó mucho. Como dije antes, desde la laguna no se podía apreciar el recorrido que llevaría hasta La Florida, pero me subí un poco a la loma y desde allí pude darme cuenta de las tierras tan fértiles que iba a desembotellar, como eran las de Anolaima, El Ocaso y La Esperanza de las que quedé encantado y tal vez por esto a los 12 años era uno de los nuevos habitantes y que iba a ayudar a formar la nueva población de Cachipay.

 

El trazado de la línea férrea de Cachipay hacia arriba siguió aceleradamente porque el General Presidente no la olvidó un momento y muy pronto estuvo en La Florida y de allí a Tablanca, luego a Sebastopol en el túnel, y de este a Zipacón, y más o menos a fines de 1908 llegaron a Facatativa porque ya en el año de 1909 viajaba mucha gente a Girardot. No fue formalmente inaugurado sino hasta el primero de enero de 1910.

Con todo y ya ser inaugurado quedó una gran anomalía que no vino a quedar corregida sino hasta 1919 porque la línea del ferrocarril  que de Bogotá venía a Facatativa era muy angosta y por eso había que venir de Bogotá a Faca y allí había que trasbordar al de Girardot, pero al ampliarla más tarde en toda la extensión quedó subsanado este desperfecto.

Cachipay, abril de 1971

 

BIOGRAFÍA DEL CORREGIMIENTO DE CACHIPAY

 

El siguiente relato fue recogido por el señor Helí Soto Romero y desafortunadamente el original no lleva el nombre del autor.

 

La fundación de la población fue gradualmente por sus primeros quince habitantes:

Señor GUILLERMO BORRÁEZ quien arrendó al doctor DANIEL VEGA; el señor Borráez se casó en 1918 con Manuela Torres dueña del Vergel.

SECUNDINO CAVIEDES. JESÚS FERMÍN Y LUIS CAICEDO vivían en la Casa de las Muñecas.

MOISÉS MORENO vivía en Patio Bonito.

Dueño de la Quintica, el señor ISIDORO MEDINA quien le vendió al señor BENJAMÍN ROCHA CASTILLA.

VALENTÍN GUTIÉRREZ fue dueño de gran extensión de terreno.

OLIMPIA DE TOLEDO vivía en Tres Esquinas y tenía asistencia.

El señor CAUPOLICÁN GARAY dueño del Hotel Central, hoy Hotel Cachipay y construído por el señor JOAQUÍN SALAZAR.

Bagatelle, de CARLOS KOPP.

JOSÉ MARÍA GUZMÁN tenía un rancho hoy casa finca del señor Melo Quevedo.

Don FRANCISCO HIGUERA quien fue inspector de Cachipay trajo el agua para el poblado y murió en el año de 1939.

Fueron inspectores Alfredo Gómez, Jaime Poeta, nombrados por el doctor Eduardo Santos, Luis Gabriel Guzmán.

 

En 1919 había 14 casas; en 1910 estaban el señor Caupolicán Garay y el señor Gumersindo Romero con una casa habilitada para hospedaje que fue luego el Hotel Central. En 1931 se cayó una parte de la iglesia.

El primer acueducto fue fundado en 1921 por los señores Caupolicán Garay, Joaquín González y Gabriel Guzmán; había servicio de luz en 1910 o antes. La vereda de Peñanegra fue propiedad del señor Higinio Cuellar, ex alcalde de Bogotá. Aproximadamente en 1910 la Hacienda Cayundá era de propiedad del señor General Lisandro Silva. Antes de esa fecha había molino de piedra en Tres Pasos para moler trigo y demás cereales. En Peñanegra vivió el doctor Rafael Núñez y allí se gestó la emisión de papel moneda. El actual hotel ABC fue de propiedad del señor Carlos Larrota y fue construido sobre una piedra que estaba vendida para dar paso a la estación del ferrocarril.

 

El nombre de Cachipay fue tomado por un cacique llamado así, hoy vereda Petaluma que en esa época la llamaba Santana Alta y Santana Baja. En esa época el nombre del caserío era Puerto Mochilas.

La planta eléctrica comenzó en 1915 instalada por un señor Richards, y hubo otra planta en Tres Pasos en 1920 que prestó servicio en Mesitas, Cachipay y Anolaima y que fracasó por un pleito con Richards.

La casa Risaralda fue construida por el señor Ferro que era apoderado del doctor Alfredo Afanador Salgar. La primera casa de teja fue en La Argelia, propiedad del señor Pío Melo. La mayor parte de las casas fueron construidas por el señor Román Eduardo Gómez Cuellar. Eduardo construyó en tres pisos la casa de San Sebastián en donde llevó un piano muy grande que fue del señor Nicolás Esguerra, presidente de la Republica por poco tiempo.

Elegido parroquia el 24 de septiembre de 1930 por monseñor Ismael Perdomo.

 

 

PERSONAS EN LA HISTORIA DE CACHIPAY

Gabriel Guzmán

 

 

Amigos y conocidos que ayudaron a la formación del pueblo de Cachipay en el tiempo comprendido entre 1920 a 1970, o sea en 50 años y que los que vivimos hoy todavía en él hoy no hemos olvidado y de ahí que dejamos escritos sus nombres como un grato recuerdo.

 

  1. ALFONSO PUBLIO: construyó cuatro casas: la de la calle 3 Nº. 4-14 que es hoy de Manuel Rodríguez, y las tres restantes de don Teófilo Vela que es la marcada con el 3-08  y esquina de la calle 5 y la hizo demoler para hacerla de dos plantas como está hoy, y las dos de la cra. 5 y marcadas con los números 3-16 y 3-20 de dos pisos.
  2. ARCINIEGAS GUILLERMO: hizo edificar una quinta cerca a la quebrada del Hueso donde pasó con su familia muchos deliciosos veraneos y se la vendió al “mosco Rodríguez”.
  3. ALMANZA ABEL: construyó y vivió muchos años con su familia en la casa situada en la calle 3 Nº. 9-15; al irse a Bogotá la vendió a Teófilo Gaona quien aún la conserva.
  4. AMAYA JOSÉ VICENTE: dicho señor murió en noviembre de 1970, vivía en “Laguna Verde” a los lados de El Ocaso, pero era muy querendón a Cachipay,
  5. BORRÁEZ ALCIBÍADES: murió en mayo de 1969 y fue un trabajador honrado y bueno.
  6. BORRÁEZ ALBERTO: murió el 15 de octubre de 1970. Tenía su casa en la calle 3 y su finca de café y árboles frutales arriba de San Pedro.
  7. BORRÁEZ DARÍO: dicho señor murió el 20 de noviembre de 1969 y deseo que el Señor lo tenga en su gloria porque vino a este mundo fue a padecer.
  8. BORRÁEZ GUILLERMO: había edificado desde hacía varios años la casa de la calle 3 Nº. 8-30 con una porción de tierra de varias fanegadas cultivadas en café, platanera y árboles frutales. Murió el 5 de julio de 1967 y le quedaron sus bienes a su esposa Carmen de Borráez.
  9. BALSEROS SALVADOR: vivió en esta varios años y edificio varias casas que algunas vendió y otras les quedaron a sus familiares como la de la calle 3 Nº. 8-02 donde vive la señorita Carmen. Don Salvador murió el 11 de enero de 1964.
  10. BARBERI JOSÉ I.: hermano del doctor Francisco, fundador del Hospital de La Misericordia en Bogotá. Aquí vivió y ejerció su profesión como gran médico que fue y siempre se distinguió haciendo el bien; al irse para Bogotá vendió su casa situada en el costado oriental de la plaza y en ella establecieron la Inspección Departamental de Policía, y más tarde la compró don Jorge Silva que la hizo demoler para construirla en dos pisos, que aún está inconclusa y es donde funciona la panadería Royal.
  11. BAERBERI FRANCISCO A.: hizo edificar la quinta que él llamó “Rosita” situada en la calle 3 a una cuadra abajo del ferrocarril. Hizo construir también la casa alta situada en la esquina oriental de la plaza y que hoy pertenece a don Florentino Barrera.
  12. COOK CARLOS: hizo edificar la quinta Bagatelle situada al costado occidental de la plaza, marcada con el número 3-98 en donde vivió con su familia varios años y después ha pertenecido a varias personas la última de las cuales es la familia González Olmos.
  13. CAMACHO GRATINIANO: compró y vivió en ella con su familia la casa de dos plantas situada en la carrera 5 construida por los hermanos Carlos y Jorge Collins de Bogotá. El señor Camacho se la vendió a Jorge Silva quien la habitó y luego la arrendó para el Banco de Colombia primero y luego el Banco Cafetero.
  14. CASTILLA ALEJANDRO: dicho señor fue dueño de la Hacienda de las Mesitas de Santa Inés a unos tres kms. por la carretera a Peñanegra. Murió en marzo de 1935.
  15. CASTRO NEFTALÍ: compró y allí vivió con su señora en una casa vieja que estaba situada dentro del lote que es hoy la casa de don Guillermo Borráez. Castro le vendió la casa y lote a don Leopoldo Contreras quien fue el constructor de la nueva de dos pisos.
  16. COLLINS JORGE: construyó en asocio de su hermano Carlos la casa de dos plantas en la carrera 5 en donde vivieron con su familia y luego se la vendieron a don Gratiniano Camacho.
  17. CAICEDO LUIS: construyó la casa de la calle 3 Nº. 7-86 que era muy pequeña y que vendió a Justo Guayacundo quien la ensanchó un poco y luego la vendió a la madre de Moisés Moreno quien la modificó por completo.
  18. CAVIEDES JESÚS: tenía su casa llamada “Ignacita” en la calle 3 Nº. 7-63 y donde murió. Luego la compró Helí Soto y por último la familia Durán de Bogotá.
  19. CASTAÑEDA FRANCISCO: tenía su finca como a 1 kilómetro de esta en la carretera que va a Peñanegra.
  20. CAVIEDES ANTONIO: hizo su casa a espaldas de la estación del ferrocarril en la carrera 4 Nº. 2-16 y hoy perteneces a Lino Castro.
  21. CAVIEDES FERMÍN: tenía su casa en la calle 3 abajo de la Puerta de Cachipay y al morir le quedó a su familia.
  22. CAVIEDES SECUNDINO: construyó casucha en la calle 3 Nº. 8-33; tiene sí su buen lote de terreno cultivado en café y frutales.
  23. CORTAZAR ISAURO M.: murió el 21 de febrero de 1962 y dejó diez propiedades: dos en la cra. 4 entre calles 3 y 4; cuatro en la calle 3 entre cra. 2 y 1; en la calle 3 “Mi Ranchito” y “Cecilia”; una en el camino que va a Nuevo Cielo, e “Isabel” en la carretera a Bogotá, un poco delante de la quinta de los Villamaría.
  24. CABRERA CAMILO: fue dueño de la quinta “Fiésole” que había sido del señor Aldo Faccio, en la calle 2 Nº. 2-27.
  25. CIFUENTES CALIXTO: este le compró a Serafín Achury la casa en la calle 3 Nº. 3-47 en la que estableció su negocio de compras de café, pero con el tiempo se enfermó y decidió irse para Bogotá y vendió la casa al señor Arsenio Soto quien estableció allí su Droguería La Salud.
  26. DUEÑAS EDUARDO: compró la casa de la calle 3 Nº. 8-53 en donde vivió con su señora varios años hasta que decidió irse para La Florida en donde murió en 1970.
  27. FIGUEROA GIL: edificó la casa de la calle 3 Nº. 6-75 que es donde figura hoy la Panadería Las Delicias de don Luis A. Rincón.
  28. FERNÁNDEZ LUIS A.: había hecho su casa en la cra. 4 Nº. 3-95 y murió el 23 de abril de 1970.
  29. FACCIO ALDO: hizo construir su quinta en la calle 2 Nº. 2-27 que llamó “Fiésole” y el terreno que la circunda en poco más de una fanegada. Este señor había ganado mucha plata porque fue representante de varias firmas italianas y francesas pero a últimas perdió la cabeza y se levantó una señora postiza en la que tuvo ocho hijos, y esta señora le hizo gastar mucho en paseos y fiestas, y cuando menos pensó quedó arruinado al tanto que don Andrés Rocha que era su cuñado tuvo que intervenir para que no le vendiera la casa en Bogotá a su esposa, que era doña María Rocha de Faccio, que por suerte no le quedaron sino tres hijos. La quinta de que hablé la dejó empeñada por $6.000.oo a don Camilo Cabrera, y doña María para cancelar la deuda tuvo que vendérsela muy barata a don Camilo.
  30. GAMBOA NICOLÁS: hizo construir el edificio que más tarde debía llevar el nombre de Hotel Cachipay y que luego en el año de 1920, en un rato de ocio y estando en compañía de Alexander Koppel que era su vecino y un tahúr empedernido, le propuso a Gamboa que echaran por medio de una partida de dados el edificio; aceptada la propuesta se la ganó Koppel quien más tarde se lo vendió a Plantallar Moore y este a Carlos de Mendoza Vargas para obsequiárselo a su señora madre con el fin de que permaneciera con su esposo don Eustacio Mendoza por motivos de salud. Al poco tiempo murieron y volvió a poder de don Carlos, quien se lo vendió a don Jorge Mejía.
  31. GARAY CAUPOLICÁN: dueño que fue de lo que se ha llamado San Pedro y del sitio que es hoy el Hotel Royal, propiedad de don Gumersindo Romero.
  32. GÓMEZ C. RAMÓN: hizo edificar cuatro quintas que llevaban los nombre de “Amalia”, “Isabel”, “Elvira” y “Virginia”, todas en la calle 3 a dos cuadras debajo de la estación del ferrocarril. De ellas, dos conservan sus nombres y las restantes fueron reedificadas.
  33. GUTIÉRREZ VALENTÍN: edificó su casa en la calle 3 Nº. 5-35 cerca de la línea del ferrocarril y sobre un lote de terreno cultivado en café, plátano y frutales.
  34. GÁMEZ MAXIMILIANO: fue quien edificó la casa de la calle 3 Nº. 3-75 que hoy pertenece a la Familia Soto. También empezó la construcción en la calle 3 Nº. 3-61 que así inconclusa vendió a los señores Galindo y estos para ensancharla le pidieron al señor Guillermo Borráez un préstamo. Al irse los Galindo negociaron la casa recibiendo el excedente del valor del préstamo y el edificio pasó a manos del hijo de don Guillermo, Alfonso Borráez, quien estableció un almacén muy surtido.
  35. GÓMEZ HERRÁN ISMAEL: este doctor era íntimo amigo de don Eustacio de La Torre quien vivía en su quinta de “Nuevo Cielo” y al visitarlos observó que estaban estrechos por lo que ofreció hacer una casa para regalársela, y así lo hizo poniéndolo el nombre de “La Magdalena” y ubicada en la calle 1 Nº. 3.36.
  36. GONZÁLEZ JOAQUÍN: construyó la casa de la calle 3 Nº. 8-53 contigua a la mía y que hasta la fecha ha tenido nueve transacciones.
  37. GUZMÁN JOSÉ MARÍA: edificó la casa de la calle 3 Nº. 3-25 en donde vivió muchos años; casa que es de buena renta porque tiene varias dependencias tanto arriba como abajo. Al morir él los herederos la vendieron a Reinaldo Garzón.
  38. GONZÁLEZ ANDRÉS: edificó la casa de la calle 3 Nº. 6-94. Al morir se la dejó a su esposa doña Matilde de González. La muerte de don Andrés fue el 7 de julio de 1957.
  39. GUAYACUNDO JUSTO: compró a la sucesión de Luis Caicedo la casita de la calle 3 Nº. 7-86
  40. GÓMEZ ENRIQUE: murió el 9 de octubre de 1970, fue un maestro muy bueno y por eso ha sido muy sentido por  todos.
  41. HIGUERA FRANCISCO: fue uno de los buenos Inspectores que ha tenido Cachipay. Se propuso traer el agua del Río Bajamón en acequia y en bastante cantidad en un trayecto largo. Me di cuenta por haberme invitado a ver la obra y por eso me convencí que la había traído hasta frente a San Pedro en buena cantidad, pero desgraciadamente murió a los pocos días y su obra quedó en el olvido.
  42. HERNÁNDEZ SERAFÍN: no poseía casa; ejercía el negocio de comprar el ganado en pie para revenderlo. Murió el 20 de julio de 1950.
  43. LEIVA LUIS ALEJANDRO: construyó la casita de la calle 3 Nº. 7-86; era muy pequeñita y al morir se la compró Justo Guayacundo.
  44. LUNA ANDRÉS: construyó su casa en la calle 3 Nº. 7-70 pero la gozó por poco tiempo porque tuvo que regresar a Bogotá para atender sus negocios y allí murió. Hoy pertenece a Oliverio Santos.
  45. LARA LEONIDAS: compró un lote de terreno en la calle 3 con cra. 2 y ayudó a su cuñada Verónica Forero a dirigir la construcción de la quinta “Villa Lucy” en la carretera, frente a Bavaria.
  46. MELO REINALDO: murió el 17 de julio de 1958. Fue un gran trabajador y al morir dejó un capital de mucha consideración que extinguió como si profundamente lo hubieran enterrado.
  47. MELO MAXIMILIANO: murió en marzo de 1947. Tenía su finca más o menos a dos kms. de esta, muy cerca de la línea férrea hacia el occidente, toda cultivada en café, frutales y plátano.
  48. MELO G. VICENTE: fue un gran caballero que murió el 14 de febrero de 1948. Tenía su casa de habitación al occidente de la población cerca de la línea del ferrocarril y su finca “Macaregua” cerca de Peñanegra.
  49. MELO PÍO: hizo construir en la calle 3 Nº. 3-44 la casa de dos plantas con muchas dependencias que produce muy buena renta. La casa de habitación es muy confortable y localizada sobre la calle 3 con bastante tierra alrededor. Murió el 13 de febrero de 1939 y su muerte fue muy sentida porque tanto él como su señora Georgina intervinieron de buena voluntad en el adelanto del pueblo. Hace pocos años la casa de la población fue vendida por su viuda al señor Julio Niño.
  50. MUÑOZ CARLOS A. (General): construyó su casa que puso por nombre “Blanca” en la cra. 5 más o menos dos cuadras adelante del primer puente que atraviesa el ferrocarril. Hoy pertenece a un señor Ruiz y tienen establecido un gallinero.
  51. DE MENDOZA EUSTACIO: por ser dueña su esposa doña Cecilia del Hotel Cachipay, vivieron allí algunos años y a su muerte el Hotel volvió a poder de su hijo, el doctor Carlos de Mendoza.
  52. MEJÍA LUIS: había comprado y estaba viviendo en ella, la casa de la calle 3 Nº. 7-92, pero con el tiempo viajó a Girardot con su segunda esposa y su hija Lucía y al regreso murió repentinamente en el tren.
  53. NIÑO NEFTALÍ: murió el 21 de diciembre de 1966 en accidente del bus que lo conducía a Bogotá, que arriba de La Florida se fue a un precipicio y murieron otras personas.
  54. PINZÓN JULIO A.: había establecido sus negocios aquí desde hacía varios años y el principal era el de las mercancías, aunque ejercía también al abogacía con bastante acierto. Fue socio fundador del Centro Cívico y murió el 16 de julio de 1967.
  55. PÁRAMO JESÚS MARÍA: murió el 31 de marzo de 1968, era un gran caballero que vivió aquí por mucho tiempo.
  56. PÁEZ PEDRO: edificó su casa en la calle 3 Nº. 8-05 y al morir se la dejó a su esposa Rosario y a sus hijos.
  57. PEÑA V. ROBERTO: fue esposo de la señora Rosa de Peña y estableció su negocio de mercancías que le dieron muy buenas utilidades.
  58. QUIÑONES JOAQUÍN: hizo construir la quinta “La Pepita” en la calle 3 Nº. 2-37 y que pertenece actualmente a don Adán Lara.
  59. QUEVEDO IGNACIO: había adquirido dos casas en la cra. 1 Nº. 2-05 y 2-25, que al morir el 20 de julio de 1964 pasaron a poder de sus herederos.
  60. QUIJANO GONZALO: vivió en esta varios años y fue un caballero muy apreciado. Dejó una casa a su hermana, doña Belén Quijano de Melo, en la cra. 5 cerca de la línea del ferrocarril. Murió el 18 de enero de 1962.
  61. RODRIGUEZ MANUEL VICENTE: compró la casa que había sido de don Heliodoro Mejía, en la cra. 4 a espaldas del ferrocarril que había pensado en reedificar pero murió el 20 de noviembre de 1968.
  62. RODRIGUEZ JOAQUÍN: compró la casa de la cra. 7 Nº. 2-35 en la que vivió por varios años con su familia, después enfermó y se lo llevaron para Bogotá donde murió el 13 de julio de 1962.
  63. RINCÓN LUIS A.: adquirió la casa de la calle 3 Nº. 6-75 donde fundó la Panadería “Las Delicias”. Murió el 21 de diciembre de 1965.
  64. RAMÍREZ T. ANTONIO: hizo edificar una linda casa que llamó “Santa Ana” en la calle 3 Nº. 2-53 que poco la gozó porque tenía que atender el Colegio Ramírez que fundó en la capital. El doctor Ramírez vendió al doctor Arjona, dueño de la jabonería del mismo nombre, y este al señor Carlos Umaña Rivas, que la mejoró mucho.
  65. ROCHA C. BENJAMÍN: hizo construir la quinta “La Gruta” con todas las comodidades por ser millonario, pero poco la gozó porque la terminó en 1923 y él murió en mayo de 1926. Es de anotar que al poco tiempo de llegar aquí se curó de una parálisis que le aquejaba ambas piernas. Los herederos vendieron a al Parroquia para que funcionara el Colegio Santa Cruz, y por ello le hicieron un campo de fútbol, pero luego lo abandonaron cuando el colegio se integró.
  66. SALAZAR JOAQUÍN: hizo su casa en la calle 4 Nº. 6-80 y hay que dejar constancia aquí que este señor fue uno de los que más se interesó por el adelanto del pueblo y contribuyó con sumas apreciables tanto para el ensanche del Templo como para otras obras comunales.
  67. SERRATE CARLOS: construyó el edificio de dos pisos en la calle 3 con cra. 4 donde figuró por mucho tiempo el Hotel ABC y hoy el Hotel Cachipay, que fundaron los esposos Villalobos, y que al morir Serrate estos continuaron con el negocio. Luego al morir Villalobos su señora Eva se casó con don Jorge Mejía y compraron el edificio los herederos de Serrate. Al poco tiempo la señora Eva murió y quedó como dueño don Jorge Mejía.
  68. SAAVEDRA INDALECIO: edificó su casa en el sitio denominado “Puerta de Cachipay” en la calle 3 Nº. 9-47. Pasados algunos años se fue con su familia a Bogotá donde murió y los herederos la vendieron hasta llegar hoy a manos de don Edilberto Camacho.
  69. SALAZAR JOSÉ GARCÍA: construyó su casa de la calle 3 Nº. 5-57 que vendió más tarde a la señora Dolores de Gaitán quien a su vez la vendió a Antonio Rodríguez que la ha poseído hasta hoy. También construyó la casa de la calle 2 Nº. 3-75 que hoy le pertenece a doña Aura v. de Pinzón.
  70. SOTO MARDOQUEO: compró y allí murió el 14 de diciembre de 1962 la casa de la calle 3 Nº. 8-53, al igual que era suya la de la calle 3 Nº. 3-75.
  71. SOTO R. HELÍ: construyó su casa de la calle 4 Nº. 5-61 donde vivió varios años con su familia y luego la vendió al señor Telésforo Romero para trasladarse al número 5-69 de la misma calle en casa también construida por él. Murió en Bogotá el 28 de febrero de 1977 y fue sepultado en el cementerio de Cachipay en el panteón familiar. Fue socio fundador del Centro Cívico Pro-Cachipay, socio del Centro Pro Defensa de Cachipay, de el Directorio Liberal de Cachipay del cual fue también socio fundador junto con otras personas; secretario y fundador de la Junta de Acción Comunal de Cachipay; fundador, tesorero y presidente de la Junta Administradora de Maquinaria Comunal “JAMACO” y miembro honorario y redactor de los estatutos de la Corporación Pro- Vivienda de Cachipay.

La anterior semblanza se incluye aquí posteriormente a la fecha del escrito original del señor Guzmán.

  1. TAMAYO LUIS A.: edificó lo que siempre se ha llamado “Quinta Tamayo” en la calle 3 con cra. 8 y al terminarla se fue a Europa tal vez sin acordarse más de ella.
  2. UMAÑA RIVAS CARLOS: compró la casa de la calle 3 Nº. 2-53 que volvió una verdadera mansión y allí vivió con su señora varios años, pero murió el 1º. De enero de 1970.
  3. VALDERRAMA ANICETO: hizo su casa al occidente de la población, en la cra. 5 cerca de la línea férrea y adelante del primer puente. Ejerció la Inspección de Policía.
  4. VIECO CARLOS: famoso compositor de música nacional. Hizo su casa en la calle 3 Nº. 7-08 en donde vivió por varios años y al morir se la dejó a su señora María de Vieco, quien al irse para Medellín se la vendió a Víctor Manuel Ladino.
  5. ZAMORA VALERIO: construyó su casita en la cra. 7 y en ella vivió con su familia hasta cuando murió; fue un hombre servicial y honorable.
  6. ZAMORA HUMBERTO: murió el 1º. De noviembre de 1956. Tenía su finca en los lados de Mesita de Santa Inés.
  7. ZAMORA MEDARDO: hermana del anterior, murió el 14 de octubre de 1953.
  8. KOPPEL ALEXANDER: hizo construir la quinta “Dolly” situada en la cra. 5 al occidente de la línea del ferrocarril, apocas cuadras de la plaza principal y al pasar el primer puente.

 

 

EL TREN DE LA MONTAÑA

Tomado de eltiempo.com -Revista Viajar-

Abril 16 de 2008

El Tren de la Montaña opera una de las cuatro rutas turísticas que existen en la sabana.

En Cundinamarca, Valle, Quindío, Boyacá y Santander, sobrevive el tren de pasajeros. El de La Montaña es uno de estos.

Los viajeros que de Facatativá van a Cachipay (Cundinamarca) parecen desentenderse de los afanes cotidianos apenas suben al tren de Daniel Castelblanco.

En 15 minutos será la salida. Debe arrancar a las 9 a.m. Deslizarse sobre un par de rieles, en este caso, es un privilegio modesto pero exclusivo, donde se permite viajar al lado de Castelblanco, constructor del Tren de la Montaña.

Castelblanco, de 38 años, luego de cuatro años de trabajo en Ferrovías consideró que ciertos parajes colombianos vistos desde la ventana de un vagón eran más difíciles de olvidar.

La leve lluvia de un domingo gris justifica el retraso de dos personas que llegan media hora tarde, pero no hay reclamos. La gente se muestra paciente a la espera del paseo en uno de los últimos trenes para pasajeros de Colombia.

El Ministerio de Transporte ya ni sabe cuántos trenes turísticos están funcionando, eso empezó a ser asunto de privados desde 1989.

Hoy el Inco (adscrito a Mintrasporte) solo administra dos contratos de concesión con Turistren (entre Bogotá y Zipaquirá) y el Tren del Café y el Azúcar. En Antioquia, Los Llanos y la Costa no hay tren de pasajeros.

Girardot llegó a recorrer 368 kilómetros de vía férrea, entre Tolima y Huila, y en 1953 tuvo unas 80 máquinas a vapor. Hoy le queda un tren -también construido por Castelblanco- que transita por cuatro kilómetros. Cubre un tramo, recientemente recuperado, entre Girardot y Flandes.

Global Ltda, la empresa que lo administra, espera apoyo para habilitar los últimos cuatro kilómetros que lo separan de Pubenza (Cundinamarca).

Sin marcha atrás

Al lado de la estación de Facatativá hay un parqueadero que cobra 5.000 pesos, por día. Todavía se puede esperar unos minutos más hasta que los últimos guarden el carro.

El Tren de la Montaña al fin sale a las 9:40 a.m. de la estación ubicada frente al tercer puente peatonal en la entrada del municipio, por la vía que llega desde Bogotá.

Castelblanco va lento pero no se detiene. Hace 10 años maquinó su sueño ferroviario que solo hace cinco concretó. Hacia las 10:00 a.m. empieza a lloviznar.

Al pasar por la población de Cisneros los dos colaboradores del ingeniero, cual ayudantes de bus, bajan corriendo, unos metros más adelante del camino esparcen arena sobre los rieles para que los vagones rueden mejor, y vuelven a saltar al tren, sin pararlo.

Su tarea diaria es fumigar, quitar escombros de los derrumbes cuando llueve; cambiar las traviesas de madera que se dañan y dejar la vía libre de obstáculos al paso de su tren, por un corredor casi olvidado, aún siendo Patrimonio Nacional desde 1997.

El ingeniero gasta de su bolsillo en mantenimiento de la vía. Tarea dura para un profesional de clase media. Su esposa, Sandra Medina, economista de 35 años, luego de tres de haberse subido al tren de Castelblanco para apoyarlo y acompañarlo, se ha vuelto a emplear con la empresa privada, pero es esa su manera de ayudarle a empujar la máquina.

Mientras, el ingeniero espera que alcaldes y gobernadores consideren el regreso del tren a sus poblaciones como una oportunidad de reactivar el turismo.

El Tren de la Montaña no desafía el tiempo, se burla de él y hasta lo ignora mientras sus pasajeros se mojan los pies y se untan de barro al cruzar el río Bajamón, en Anolaima.

Penetra el túnel de Zipacón, construido en 1905, sitio de interés cultural, desde donde se observan -cuando se tiene suerte y el cielo está despejado- los nevados del Valle del Magdalena; repasa el mismo trayecto que los ricos del centro del país hacían por vía férrea para visitar sus fincas de veraneo en Cachipay y El Ocaso a mediados del siglo pasado, y se detiene cuando los pasajeros necesitan ir al baño o cuando una viajera ve un águila a la que no puede dejar de fotografiar.

Sobre el mediodía, el tren se acerca a Cachipay, la última parada. El asombro de los niños, la sonrisa de los desprevenidos y las manos en señal de adiós de los campesinos quedan al paso de la locomotora que en su último vagón reza: "Es mi deseo que simplifiques, simplifiques y simplifiques. El ser sencillo en todos los aspectos de la vida es aceptar la vida", de Kirpal Singh, maestro indio que inspira a Castelblanco.

Informes: (1) 8436653 - 315-8905684.

LUCERO RODRÍGUEZ G.
REDACTORA EL TIEMPO

 

DE BOGOTÁ A GIRARDOT EN TREN

 

El siguiente artículo y fotos es tomado de la Revista Habitar de El Tiempo, número 19 del 11 de mayo de 1985.Se toman y transcriben párrafos seleccionados.

 

 

Caracolí. Fachada. foto Víctor Robledo. 1985
Caracolí. Fachada. foto Víctor Robledo. 1985

LOS VERANEOS DE ANTES

A raíz de la construcción del Ferrocarril de Girardot, fueron surgiendo a lo largo de la ruta sitios de veraneo. Este ferrocarril se convirtió en el más importante del país.El tendido férreo abrió todo este territorio de Cundinamarca al resto del país y del exterior. Era tal el intercambio económico que empezaba a efectuarse que los dueños de muchas tierras vieron la conveniencia de construir hoteles en sus haciendas. El Hotel La Esperanza de los Aparicio y el Hotel Cachipay de los Mendoza ilustran este hecho.

"Continuaba el tren de Girardot su descenso para llegar a Cachipay. Una de las regiones con mejor clima, 20 grados promedio, y tierra para el cultivo de café, plátano y fruta. En la época del esplendor d elos ferrocarriles, 1910 a 1940, mantuvo un comercio pujante y contó con establecimientos hoteleros que se encontraban continuamente colmados de veraneantes.

 

La Bagatelle, Cachipay.
La Bagatelle, Cachipay.

La Quinta Bagatelle de don Carlos Cook y el famoso Hotel Cachipay fueron los de mayor prestigio. Este último lo mandó construir don Nicolás Gamboa, quien más tarde lo perdería en una parada de dados con el empresario y empedernido jugador don Alexander Koppel. El Hotel Cachipay adquirió su mayor prestigio al pasar a propiedad de don Carlos de Mendoza Vargas. Lo compró para obsequiarlo a sus padres, quienes con precaria salud, requerían un clima benigno. Allí fallecieron al poco tiempo. Don Carlos, con ayuda de su familia, le dio realce al Hotel, mantenía el establecimiento con una presentación impecable y siempre ofrecieron una atención magnífica. Fue vendido al señor Jorge Mejía. sobre el Hotel Cachipay y sus alrededores escribió Eduardo López para Cromos en 1921: Si tener un comedor espacioso, dotado de mesas brillantemente envajilladas; un tren de útiles de dormitorio, higiénico y muelle; un sistema moderno de baños e inodoros suficientes hasta para un exceso de huéspedes; una mesa de billar; una conveniente distribución de corredores para la charla común; la coquetería y la observación; pasadizos para las entrevistas confidenciales y los menesteres reservados; un mirador que abarque el paisaje; mucha agua, muchas flores y mucha luz. Si tener todo esto y lo demás que viene como consecuencia, es para un hotel estar en condiciones de que se le coloque en primera línea, el Hotel de Cachipay merece ser llamado, sin hipérbole, uno de los mejores del país". Aunque el elogio sí era hiperbólico, revela el entusiasmo por el florecimiento de la región.

 

Fachada sobre el Parque. La Bagatelle.
Fachada sobre el Parque. La Bagatelle.

Del desarrollo agrícola y comercial de Cachipay fueron protagonistas los señores González y Koppel, quienes le dieron gran impulso a la región. Hacia 1920 tenían sembradas en su hacienda, Las Mesitas de Santa Inés, 150.000 matas de café, un ingenio azucarero y una planta de energía eléctrica que abastecía al pueblo. La producción agrícola era de tales magnitudes que, además de cubrir las necesidades de consumo local, contaba con excedentes para la exportación.

El escritor de marras escribió sobre la casa principal de la hacienda Las Mesitas de Santa Inés: Guarda tesoros de comodidad y de buen gusto que resaltan a primera vista. Su fachada ostenta un fresco telón de floridas enredaderas, y en el corredor apacible, al cual abren sus puertas las habitaciones de papeles dorados y de finos muebles, unas sillas en torno de una mesa de té, convidan al descanso y al ensueño. A un lado, junto a un rústico kiosco de recreo, unos árboles que han entrelazado fratewrnalmente su ramaje, muestran en el tronco señales de la hamaca que a su amparo se han mecido en horas de la siesta. Atrás, un bosque frutal inclina sus gajos maduros y fragantes, como pidiéndole a la tierra que reciba, convertidos en almíbar, los jugos que ella le prestara.

Sus actuales propietarios la conservan inmejorable y han tecnificado a tal punto el cultivo y beneficio del café que está considerado como finca piloto en Latinoamérica en la producción del grano.

Corredor Caracolí. Foto Víctor Robledo
Corredor Caracolí. Foto Víctor Robledo

Con la decadencia del ferrocarril disminuyó el turismo y el comercio en forma considerable. Muchas vías carreteables se abrieron paralelas a las líneas férreas. Estas últimas entraron a competir en condiciones de inferioridad pues resultaban costosas y lentas frente a la carretera.

No obstante el olvido que cayó sobre Cachipay, está considerada como una de las regiones mejores productoras de café.

Hacienda Santa Cruz. foto Víctor Robledo.Construida por don Pío Melo.
Hacienda Santa Cruz. foto Víctor Robledo.Construida por don Pío Melo.

Posee además uana gran riqueza histórico-cultural: los petroglifos de la quebrada de Ocotá, con inscripciones que representan el sol, la luna, la rana, el hombre, localizados en la hacienda Las Mesitas de Santa Inés, como un legado de las tribus indígenas. La Mesa de Cayundá o Cayabdé, otro petroglifo en predios del Colegio Americano, y la Hacienda Peñanegra, en donde vivió el presidente Rafael Núñez. Allá escribió sus célebres mensajes a los constituyentes en 1886. Además, descendientes de sus primeros pobladores, entre ellos el pintor Valentino Cortázar, luchan hoy por recuperar la prestancia y los valores de Cachipay y han retornado a la población en un acto de fe y amor a su tradición.

Nola. Foto Víctor Robledo
Nola. Foto Víctor Robledo

Nola inicia su vida como casa de la hacienda de la familia Castañeda, originaria de la vecina población de Anolaima. Por años permanece abandonada hasta la excelente restauración realizada por don Guillermo Casas, hecha con gran respeto por su estructura original. En el curso de los trabajos fueron descubriéndose cascadas, lagos y acueductos originales qque hoy forman parte del magnífico paisaje que circunda la casa. En sus predios se cultivaron y procesaron industrialmente el fique y la caña de la cual se extraía alcohol de buena ley. Debe su nombre a la hija de don Manuel Castañeda, su original propietario, una de las primeras mujeres que en Colombia recibió el "brevet" de piloto aéreo.

Veraneantes en Cachipay. Foto Revista Cromos, enero 18 de 1819
Veraneantes en Cachipay. Foto Revista Cromos, enero 18 de 1819

EL CAMINO HACIA LA ESPERANZA

·         Samper Gnecco, Andrés. "Cuando Bogotá tuvo tranvía". Bogotá,  Instituto Colombiano de Cultura, 1973.

"Pasado ya el túnel; dejado con tras palmas de narices el paradero de Sebastopol; negociadas a la carrera (el que no pidiera rebaja indignaba hasta a las propias marchantas) las papas saladas y las presas de gallina con salsa verde de Zipacón, el trencito comenzaba a entrar en calor culebreando, alegremente hacia las estaciones de Anolaima, Cachipay y La Capilla. En ellas se ofrecían – con especialidad específica en cada lugar – platanitos manzanos, ciruelas, piñas en dulces tajadas, mandarinas en racimos, duraznos arreglados en canastillas de chusque, y las celebérrimas arepas de maíz rellenas de queso, a más de guamas, mangos, mamoncillos y perfumadas pomarrosas.
Llegando ya al famoso "suiche", hacían su parición las líricas azucenas de El Ocaso. Y en la parada que se efectuaba para cambiar de rumbo, en aquella extraña solución que nuestra ingeniería colombiana halló para lograr que un ferrocarril bajara escaleras, el tren era abordado por incontables veraneantes que habían subido hasta allí para echar la caminada y coger, a la vez, chisga y paloma. La plataforma del último coche, que de hecho se transformaba en primero, al entrar el tren en marcha atrás, ciego y cautelosamente hasta llegar al Hotel de La Esperanza, era un triunfo de sombrillas y de risas, de flores y lazos, de gasas y tules. De expectativas y añoranzas enmarcadas por los mil verdes del trópico, impertinente de cámbulos, agresivo con sus gualandayes, turbulento en las quebradas y en los chorros de agua que alborotados de espumas se despeñaban por laderas y cañadas. Y aromado por los cafetales que circundaban toda la región, y en cuyos amenos senderos y discretos sombríos nacieron tantos añores, transitaron tantos idilios y culminaron tantísimas bodas bajo los rayos del sol y una misma luna sola y eterna, con fondo de danzas y sabores de miel".

 

 

EVOCACIÓN DEL TREN

 

"Viaje de Bogotá a Ibagué". Por: Manuel Antonio Bonilla. Tomado de Blanca Álvarez, Raíces de mi terruño. Biblioteca Luis Ángel Arango.

 

 

Fragmento

En diciembre era corriente
Para la vida cambiar,
Buscar la tierra caliente
Y salir a "veraniar" .

Y al dejar a Bogotá
Fontibón surte primera,
y después Engativá,
Funza, el Cerrito y Mosquera.

Y antes de ir adelante
Y revisar el retrete,
El "conductor " elegante
Nos perforaba el tiquete.

Y ya en la fría sabana
Rodando sobre su dorso
En nebulosa mañana
Pasaban Madrid y El Corzo.

Y la memoria nos saca
Del tren muy amenos ratos:
Y los caramelos en Faca
Y sus sabrosos masatos.

Y con las manos heladas
Era gástrica emoción,
Comer las papas saladas
Allá arriba, en Zipacón.

Todas las frutas y "pepas"
Del humilde hasta la "jái"
Compraban y las arepas
De Anolaima y Cachipay.

Y se recuerda también
Con nostalgia y añoranza,
Que éste era el cálido tren
De El Ocaso y La Esperanza.

Y en La Esperanza a llegar
Nos despistaba la vía,
Pues en lugar de avanzar
Allí el tren se devolvía.

Y después venía el bochorno
Y las veraneantes guapas,
Mostraban cual bello adorno
De las mejillas las "chapas"....

Y si el viajero desea
También la negra se empina
Ofreciendo en la batea
La amarillenta gallina.

Y al pasar el férreo puente
Y el Tolima al otro lado,
En Flandes se hace presente
El gran viudo de pescado...¡

 

 

EN EL FERROCARRIL DE GIRARDOT

 

 Girardot, marzo 11 de 1917 Deas, Malcolm. "Tipos y costumbres de la nueva granada" Revista Credencial Historia. Revista Credencial Historia. Edición 203. Noviembre de 2006

Publicación digital en la página web de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. <http://www.lablaa.org/blaavirtual/credencial/enero1990

 

“El ferrocarril de Girardot viene parándose cada momento, de Zipacon para acá, como si fuera un tranvía, al frente de toda casa de propiedad de persona rica o de influencias de Bogotá, con grave perjuicio para los viajaros y considerable aumento del gasto, eso para recibir o dejar pasajeros, encomiendas o cartas, y por complacencias indebidas con aquellos individuos o porque con ellos se contrajo el compromiso de proceder en esa forma cuando convinieron, mediante indemnización pecuniaria, en permitir que se aumentara muchísimo el valor de sus tierras con el paso del ferrocarril por ellas. ………..

El tren en que yo venía traía des carros para cada una de las tres clases de pasajeros, y éstos eran tan escasos, a pesar de que ya se suprimieron el tren del domingo y el de recreo, que podrían haberse acomodado holgadamente en un carro los de cada categoría. Lo propio sucedía con el tren que subía, y con el cual nos cruzamos en La Esperanza. 

     Ya está terminado el hotel de Cachipay (debiera ser Chaquipay, que es el nombre quichua). Este lugar de veraneo, de temperatura suave y muy buen clima, podría ser un gran recurso para las familiar no ricas de Bogotá que tienen que salir al campo, porque para allí no se necesitan vestidos especiales, como en lugares más cálidos-que es lo más costoso en esas salidas;-pero me informaron que empiezan a echarlos perder aquellas familias amigas de hacer ostentación y que para salir en diciembre, aun a Serrezuela, se creen obligadas a estrenar cada día vestidos de verano, como en tierras cálidas, y a promover parrandas muy costosas. ……

Un maquinista entre Girardot y La Esperanza gana $ 60  mensuales, y entre este último punto y Facatativá, $ 80 ; un fogonero, $ 30, y un ayudante del fogonero, $ 18; un conductor de tren, $ 60. Todos ellos con obligación de trabajar cuando se les necesite, los días de fiesta y por la noche, sin aumento de la paga. Como se ve, esos delicados servicios están mal remunerados.

     Pero ninguno tanto como los de los freneros, a quienes se obliga a trabajar día y noche, a la intemperie, expuestos a las consecuencias de las fuertes transiciones de las orillas del Magdalena a los páramos de la Sabana por $ 0-53 diarios. En estas condiciones, el personal no puedo ser muy bueno. “

 

FORMACIÓN DEL PUEBLO

 

En el folleto sobre Zipacón escrito por el Padre Eugenio Andrade Valderrama se reconoce a don José Antonio Rubio como uno de los primeros abanderados de la libertad de los esclavos en Colombia, y luego dice: ".Don José Antonio Rubio nació en Zipacón en 1763 y murió en 1839.Dice el citado folleto que en Jurisdicción de Zipacón se formaron los pueblos de La Florida y Cachipay, hoy de Anolaima, y los de La Capilla y El Ocaso, que aún le pertenecen. El padre Poveda organizó una misión en el sitio llamado La Puerta de Cachipay, y edificó una capilla en Anatolí que es hoy vereda del municipio de La Mesa”.

CACHIPAY, JOVEN CON MUCHA HISTORIA

Dicen que los vagones del tren que venía de Bogotá, lleno de veraneantes, olían a azahar y neftalina, y que una corriente de fragancias de anturios, orquídeas y pompones lo inundaba cuando estacionaba en Cachipay. A lado y lado de la red ferroviaria, que se extendía hasta Girardot, las haciendas que albergaron a presidentes, ex presidentes e hijos ilustres de la Nación se fueron convirtiendo, poco a poco, en acogedores hoteles.

Los fines de semana y las temporadas de vacaciones, el fragor de la locomotora se apagaba cerca de la quinta Bagatelle, en la plaza de Cachipay, de propiedad de don Carlos Cook.

Desde sus espaciosos corredores, la familia veía bajar a los friolentos paseantes.

Las mujeres, de sombrero de cinta, vestidos de encaje y sombrillas de sobrios colores, aguardaban, en corrillo, mientras sus maridos bajaban el pesado equipaje que delataba largas estadías. Los hombres, víctimas del formalismo de la época, soportaban los veinte grados de temperatura y el fuerte sol, enfundados todavía en sus trajes de paño oscuro.

La vida de Cachipay se deslizaba tranquilamente sobre los rieles del ferrocarril de Girardot.

De 1910 a 1940, el municipio, a una hora y 15 minutos al occidente de Bogotá, en la provincia del Tequendama, alcanzó su máximo esplendor. El comercio florecía y los hoteles se llenaban. Era el Melgar de entonces.

Aparecieron, entre otros, el Hotel Cachipay, de Nicolás Gamboa, y La Capilla, entre Cachipay y El Ocaso, refugio del presidente Enrique Olaya Herrera y testigo de históricos encuentros.

La finca Bizerta, vecina de La Capilla, era del presidente Eduardo Santos. Más allá, en El Ocaso, acostumbraba a veranear Salvador Camacho Roldán, y en La Esperanza, Guillermo Valencia.

Hoy, algunas de esas casas se conservan. La Bagatelle es propiedad de la señora Cleofe de Robayo y su estructura arquitectónica mantiene rasgos europeos.

La hacienda Santacruz, asiento de la población, luce sus pisos de baldosa europea en extraña armonía con los amplios corredores de corte campesino. Y Fiésole, en la calle 2 número 2-27, guarda, dicen, una guaca quién sabe en qué sitio, custodiada por un fantasma (cuento común a todas las viejas edificaciones).

Todo un jardín Cachipay, al igual que Anolaima, municipio del cual decidió separarse hace diez años, es hoy una mezcla de historia y ladrillo.

La inconsciencia de algunos, o su ignorancia, los ha llevado a mutilar parte de esa historia, arrasando las viejas edificaciones o levantando sobre ellas paredes de cemento y cal.

Cachipay es el municipio más joven de Cundinamarca, en el que todavía se cultivan pompones, anturios, orquídeas y helechos para exportar.

Nació cuando Julio César Sánchez era el gobernador del departamento, con un presupuesto de cuatro millones de pesos. El año entrante superará los 600 millones.

Tiene 12.000 habitantes, cinco mil en el casco urbano, 13 veredas, una inspección y muchas ganas de rescatar la imagen que le vino con el ferrocarril y que murió con la muerte de este.

Su producción agrícola, cítricos y café especialmente, es tan grande como la de Anolaima. Por ello, según el alcalde Miguel Angel Barbosa, requiere de efectivos canales de comercialización.

La gente de la cabecera municipal se dedica, en cambio, al comercio. Sobre la vía principal, unas cuadras arriba de la línea del ferrocarril, se levantan almacenes de todo tipo: panaderías, supermercados, cafeterías, ferreterías y agencias de empresas transportadoras.

Actualmente, la administración municipal está ejecutando el Plan Maestro de Alcantarillado, tanto en el municipio como en la inspección de Peña Negra, y se están pavimentando las principales vías.

También construye, a un lado de la vetusta estación del tren, la plaza de mercado, el polideportivo y la plaza de ferias, que, según Barbosa, serán el nuevo polo de desarrollo de la localidad .

Igualmente, constructores privados levantan cuatro urbanizaciones, más de 200 casas y noventa cabañas recreacionales con tres piscinas.

Y para rescatar el turismo, boyante en otras épocas, tienen inscrito en el Banco de Proyectos de Cundinamarca la creación del Jardín Botánico Departamental.

Vitaminas para crecer A pesar de haber progresado considerablemente en los últimos años, Cachipay el municipio más joven de Cundinamarca tiene, como sus vecinos, una larga lista de necesidades.

Según el alcalde Miguel Angel Barbosa, es urgente la construcción de otra planta de tratamiento en la localidad y la terminación del alcantarillado, la plaza de mercado, la de ferias y el polideportivo.

También necesita recursos para poder cambiar de sitio el basurero del municipio, pues queda al lado del matadero, y dotar a los colegios y escuelas de los implementos necesarios para una mejor educación.

Pero, su máxima preocupación común a muchos municipios de Cundinamarca dueños de fértiles tierras es la de tecnificar el campo y crear canales de comercialización para sus productos.

Publicación eltiempo.com

Sección Información general

Fecha de publicación 11 de enero de 1994

Autor NUBIA CAMACHO B.

EL ANCIANATO

El Club de Leones de Cachipay es quien sostiene esta institución que funciona en una hectárea de tierra densamente arborizada y que cuenta con una hermosa casa muy grande que es casi en su totalidad la misma de la antigua hacienda que allí funcionaba. Luego esa misma casa sirvió de sede para el Colegio Parroquial Santa Cruz (de varones), y más tarde fue comprada por el señor Alfonso Acevedo quien finalmente la donó para el Ancianato. Allí también se encuentra una hermosa capilla llamada "La Gruta" donde antes era costumbre llevar al Cristo en la noche del Viernes Santo y velarlo en el Sábado.

Por el Ancianato han pasado al menos 150 ancianos de los cuales 60 han partido para siempre, 68 han regresado a sus hogares y hoy, en el 2010 viven 22. El primer abuelito de la institución fue don Antonio García.

KNELAESTÉREO: HISTORIA DE UN SUEÑO.

El 19 de diciembre de 2010 el joven Bryan Camilo Rodríguez Forero, de 16 años, inició las emisiones de prueba en internet del anhelo que ya se había frustrado cuando se presentó a la fallida convocatoria de una emisora local en FM. El 27 de diciembre del año 2010 a las 8 pm y a través del servidor oddcast sale al aire por primera vez K-NELA ESTEREO, haciendo énfasis en el lugar desde donde emite, con el eslogan “ con los éxitos de hoy  y de siempre “ y también bajo el sello “ BCRF radio se escucha mas ¡ “ que tiene por significado las iniciales de Bryan. Ese día hubo una audiencia de 4 personas debido a lo difícil que era escuchar el contenido, puesto que no se contaba con ninguna clase de reproductor. Desde ese día se hacen emisiones diarias totalmente en vivo de aproximadamente 2 o 3 horas variando la música con las locuciones. En la búsqueda de un sonido de mejor calidad se llega al servidor USTREAM actual, se crea un blog ( www.k-nelaestereocachipay.blogspot.com )  y además un perfil en la red social  FACEBOOK  en donde se puedan escribir sugerencias , dedicaciones y peticiones musicales con el resultado inmediato de más de 250 personas que se unen y escuchan la “ revolución de la radio” . Actualmente Bryan Camilo Rodríguez Forero (creador , director , programador y locutor), Carlos Alberto Mosquera ( locutor , control ) y Nelson Navarrete Prado ( dj oficial , locutor y conductor de psicosis el programa bandera de k-nela)  son los encargados de mantener la emisora con programas como PSICOSIS (jueves 8 pm) que trata de eventos paranormales y que alterna con LO MEJOR DE LOS ÉXITOS DEL ROCK y el K-NELAZO, y en las tardes MÚSICA CON BRYAN.

CACHIPAY: COFFEE FARM, JUST LIKE THE COFFEE REGION

Read more: http://www.travelpod.com/travel-blog-entries/bermudez/colombia2006/1165547400/tpod.html#ixzz1HB48i2B1

One should go to the coffee region in Colombia, to Armenia, to the small little towns like Filandia and Chinchiná, to the wax palm tree site in Cocora Valley, and to the enormous coffee-growing haciendas of the area...  but one of the biggest of those farms is only 2 hours away from Bogotá. If someone ever watched the most famous soap opera of our history (telenovelas are a huge part of our culture), "Café con aroma de mujer" you will recognize the house and the coffee mill of “Mesitas de Santa Inés”, in Cachipay.

However, not all of the appearance of splendor it has is completely accurate... The hacienda has seen better days.  In fact, it used to be one of the most important in the heyday of the coffee fever, back in the 80's and early 90's...  In those times, two were coffee's dangers; "broca" and "roya", who attacked the coffee fields and devastated the beans. One a small beetle, the other a fungus... When all of the neighboring farms started suffering from broca, and all of a sudden decided to stop fighting it...   because they didn't want to go through the hassle of checking plant by plant, the days of this hacienda appeared numbered. You can't fight against such a plague on your own. Two days after checking yours, the plague will jump from the neighbor's farm again.  And, in fact, such a thing happened and today that monstrous house and mill are all but empty, only visited by families on weekends, the only possible income it can receive, and for a price infinitely smaller than the sums of money that were probably charged during the days of "Café con aroma de mujer" and Gaviota.

EXPLORACIÓN DE LOS PRINCIPALES MERCADOS INTERNACIONALES PARA FLORES TROPICALES DE LA PROVINCIA DEL TEQUENDAMA.

Jorge Enrique Ángel1Yesid Aranda

 

REVISTA COLOMBIANA DE CIENCIAS HORTÍCOLAS - Vol. 1 - No.1 - pp. 81-93, 2007

La producción nacional de flores entre 2004 y 2005 ocupó cerca de 7.200 ha y se concentró en los departamentos de Cundinamarca (85%) y Antioquia (12%). En la actualidad se producen y exportan principalmente rosas (48%), claveles (16%), mini claveles (8%), crisantemos (4%) y otros (Dane, 2005). Sin embargo, se estima que el área puede ser mayor si se incluyen los cultivos de flores tropicales.

De un total de 46 municipios que cultivan flores en Cundinamarca, 57% del área del cultivo se concentra sólo en seis, todos ellos ubicados en la sabana: Madrid (20% con 1.028 ha), Subachoque (520 ha), Facatativá (368 ha), Bogotá (365 ha), Funza (344 ha) y Tocancipá (307 ha) (Dane, 2005).

La producción de flores en Cundinamarca puede dividirse en dos grandes grupos: la de los cultivos

tradicionales (rosa, clavel, alstroemerias, gypsophila y pompón), que ocupan alrededor de 4.602 ha de la Sabana de Bogotá y la de otras especies como heliconias, ginger, musas, aves de paraíso; y follajes: 474 ha, que se localizan principalmente en los municipios Cachipay (71 ha) y Anolaima (12 ha) en la provincia del Tequendama y Fusagasugá (11 ha) en la provincia de Sumapaz.

Respecto a los follajes, en Cundinamarca se encuentran registrados ante el ICA 39 cultivadores del principal follajes (Helecho cuero). El municipio de Cachipay es el que posee más cultivadores, representando el equivalente al 51,28% de la producción con 14,09 ha con un promedio de 1ha por cultivador (González, 2004).
Los productos complementarios son aquellos follajes tropicales, como son el helecho, cuero y ruscus por ser el follajes, número uno por tradición en la creación de bouquets y adornos florales. Pero más que los anteriormente mencionados, combinan perfectamente los follajes exóticos de grandes tamaños como la palma Iraca y Areca, los cordilines de colores verdes y rojos y la dracaena. Esto se traduce en una ventaja ya que en la provincia del Tequendama, se encuentra el municipio de Cachipay conocido como el principal productor de follajes a nivel nacional.

 

 

 

T H E S AV R V S

BOLETÍN

DEL INSTITUTO CARO Y CUERVO

TOMO XXVII Septiembre-Diciembre 1972 NÚMERO 3

EL VOCABULARIO MUZO-COLIMA DE LA RELACIÓN

DE JUAN SUAREZ DE CEPEDA (1582)

“Fray Pedro de Aguado es quizá, con Simón, el cronista que más datos etnológicos trae sobre los indios colombianos. Pero, al fin y al cabo, cuando de chibchas se trata, podemos acudir a otras fuentes: el propio Simón, Castellanos, Fernández de Piedrahita, etc. En cambio, ninguno de estos cronistas aporta tantas informaciones etnológicas sobre las belicosas naciones de tierra caliente: los panches y los muzo-colimas (seguramente caribes) y los patangoros (probablemente relacionados con los caribes) que habitaban el valle central del Magdalena y las laderas de la cordillera Central y Oriental en lo que hoy es el norte del departamento del Tolima, el occidente de Cundinamarca y de Boyacá y el oriente de Caldas y de Antioquia hasta el río de San Bartolomé. Uno de los pueblos más caracterizadamente caribes de Colombia y uno de los mejor conocidos gracias al libro de Aguado y a las pormenorizadas Relaciones ordenadas por el gobernador de La Trinidad de los Muzos, Juan Suárez de Cepeda , es el de los muzo-colimas.

…Siembran también árboles de aguacate que ellos llaman curagua (pág. 84), lo que establece una sugestiva relación con nuestro vocablo cura, usado en el interior de Colombia, que no es muzo-colima, pues éstos llamaban pata al árbol y cachi a la fruta, sino probablemente panche o chibcha, ya que en varias lenguas de este grupo se usan voces muy parecidas (kúrua en

tunebo; \ora-\urú, i-kiiru en guatuso) como equivalentes de 'fruta' en general.

Creemos infundada la hipótesis del erudito investigador Víctor Manuel Patino, quien supone que cachipay no es palabra muzo-colima sino muisca por el simple hecho (no aduce prueba adicional) de la anterior ocupación por éstos del mismo territorio. Si no quedaban rastros de esta circunstancia en la toponimia (los casos de Nico y Furatena son únicos), mucho menos debieron quedar en el vocabulario general, sobre todo para referirse a una especie vegetal que, como el Cachipay es propia de los climas cálidos. Además, el sufijo -ipay es característico de la lengua muzo-colima”.

http://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/27/TH_27_003_009_0.pdf

 

 

 

Apartes tomados de:

HISTORIA Y DISPERSIÓN DE LOS FRUTALES NATIVOS DEL NEOTRÓPICO.

Víctor Manuel Patiño R.

http://books.google.com.co/books?id=U12m7M2VMmsC&pg=PA470&lpg=PA470&dq=cachipay+quechua&source=bl&ots=TnWFCknTd2&sig=HPaO3v8z0BNhqZ3xHaEfob6UCGc&hl=es&ei=R8zjTtTOMMPe0QGQxvyEBg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=2&sqi=2&ved=0CCYQ6AEwAQ#v=onepage&q=cachipay%20quechua&f=true

pag. 470

Capítulo III. Frutos y Semillas: Historia Individual. Palmáceas, parte 5

3-Consideraciones sobre algunos nombres indígenas.

El estudio pormenorizado de cada grupo de glosemas con que se distingue en América el género de palmas Guilielma, sería de una extensión incompatible con los límites de esta obra. Bastará discutir algunos problemas relacionados con los cuatro nombres más difundidos en la actualidad, CHONTADURO, PIJIBAY, PIPIRE, PUPUÑA, así como algunos más que, aun teniendo una difusión geográfica restringida, son importantes por otros aspectos. Tales son CACHIPAY, CHINAMATO, GÜERREGUE, MACANA Y TENGA.

Nombres de raíz antigua. Cachipay.

Este nombre ha sido consagrado, en forma latinizada, en la taxonomía. En el acápite sobre la historia colonial de este frutal se traen a cuento los datos disponibles que sitúan el nombre Cachipay a la llegada de los europeos, a la región habitada por los muzo-colimas. Ahora bien, era tradición entre estos indígenas, que ellos procedían del lado occidental del Magdalena, y que desalojaron a los primitivos ocupantes muiscas, pero se mezclaron con sus mujeres (Morales Padrón: AEA, 1958, XV, 588, 600), Es probable que adoptaran los nombres locales de plantas, algunos de los cuales son evidentemente chibchas.(se ha aceptado que muisca se refiere a la etnia, y chibcha a la lengua).

En tunebo, hablado al otro lado de la Cordillera Oriental, el nombre es CACHIMEYA O CACHINEYA. En cayapa, otro dialecto de la familia macrochibcha, el radical «ca» se encuentra en CAIMBÍ, KAIMBÍ. En una publicación reciente se han comentado los antecedentes de la adopción por la pareja Humbolt – Bonpland de un taxón que José Celestino Mutis vaciló en incorporar: “Esta es mi palma del género Cachipaya”( Patiño, 1995, pág 667-668). Históricamente el nombre comenzó a ser conocido y usado por los españoles con motivo de las campañas contra los muzos, que fueron iniciadas hacia 1545, por el conquistador Luis Lanchero, fundador de Trinidad de los Muzos.

Topónimos. Algunos nombres geográficos parecen hoy desprovistos de sentido ´por haberse transformado notablemente el aspecto de vastas comarcas, por causa de la acción del hombre. No siempre, sin embargo, un topónimo indica abundancia o pluralidad de la cosa designada, especialmente tratándose de plantas. Con estas salvedades se considerarán algunos topónimos de la palmera objeto del estudio.

Cachipay.

- Pueblo del departamento de Cundinamarca, Colombia. Antigua estación del ferrocarril de Girardot, km. 79 a 1630 m.s.n.m.

- Sitio en las cabeceras bajas del Río Opón.

- Núcleo poblado, parte alta de la cuenca del Río Opón entre Oponcito y la Quebrada Litigiosa, municipio de La Paz, Santander, Colombia.

El Diccionario Geográfico de Colombia, del Igac registra cuatro localidades como Cachipá, y 25 como Cachipay, incluyendo un municipio y un río.

 

 

NOTAS SOBRE TOPONIMIA EN ALGUNAS COPLAS COLOMBIANAS

T.H. Liv. 1999

http://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/54/TH_54_003_424_0.pdf

 

La toponimia es una disciplina que se ocupa de estudiar el origen y significado de los nombres propios de lugares. En estas páginas queremos identificar el posible origen de los topónimos hallados en las coplas, para determinar si son hispanos, aborígenes o constituyen una mezcla de lengua española e indígena. Presentamos una clasificación general, y en los casos donde fue posible, hicimos referencia a la época de aparición del topónimo en cuestión. Para llevar a cabo este

propósito nos apoyamos en fuentes históricas, geográficas y lingüísticas.

2.1.2. TOPÓNIMOS PROVENIENTES DE OTRAS LENGUAS INDÍGENAS

Agrupamos en este apartado, los topónimos correspondientes a regiones pobladas por indígenas muzos, colimas y panches. Asimismo nos referimos a nombres de lugares del departamento del Tolima, habitados por los gualíes, cuyas principales tribus eran los herbés, los marquetones y los hondamas. También se incluye un topónimo de la región de los guanes, en Santander. Además, hacemos referencia a los topónimos de posible origen indígena. Cabe anotar que sobre estas lenguas indígenas no hay testimonios escritos como sucede con la lengua muisca. En cuanto a los nombres de lugares procedentes de la lengua caribe, nos documentamos principalmente en Ramírez Sendoya.

 

Cachipay (Cund.). Según Velandia esta sería una palabra colima-muzo. Dice, además, que este poblado debe su nombre a un fruto parecido al corozo, que produce en racimos una palma, de tallo espinoso (VELANDIA, t. V, 2.849). No es probable que Cachipay proceda de dos lenguas indígenas por su estructura; además, no se sustenta la afirmación.

 

 

 

 

LA MISIÓN MENONITA Y CACHIPAY

 

La Misión Menonita ha estado vinculada a Cachipay desde 1947 y ha sido un factor importante en el desarrollo de la población y en la cultura y amplitud de pensamiento de sus gentes, a la vez que ha contribuido en gran medida al conocimiento de la población en los Estados Unidos y otros países. A continuación se incluyen extractos de un artículo titulado LA MISION MENONITA EN COLOMBIA que se publica en la página 

http://www.iglesiamenonitadecolombia.org/historia/historia.shtml

 

El señor W. C. VOTH se enfermó de tifo en Bogotá y esto estableció la diferencia para las misiones de la CONFERENCIA GENERAL en Latinoamérica. Voth fué el pionero de las misiones menonitas de la Conferencia General en el período post-China. En Colombia, Japón y Taiwán, inició nuevos trabajos con misioneros de una generación más joven a su lado. Viajando con Voth en 1.943 en una gira por Latinoamérica, buscando nuevos campos misioneros estaba Gerald Stucky de Berne, Indiana, quien se había graduado recientemente del Bethel College y del Seminario Bíblico Nueva York. Debido al tifo de Voth, el equipo investigativo se quedó tres semanas en lugar de tres días en Colombia. En este intervalo, Stucky hizo los contactos que fueron las guías para escoger a Colombia como el país para la primera misión menonita dé la Conferencia General en Latinoamérica.

Stucky visitó el Lazareto de gentes enfermas de Hansen llamado “Agua de Dios” población que tenía unos 7.000 habitantes de los cuales por lo menos la mitad sufrían la enfermedad. En el Lazareto de Agua de Dios había una Iglesia Presbiteriana pequeña donde la gente expresó su necesidad de una escuela evangélica de primaria, para los niños sanos. Los protestantes eran discriminados en las escuelas católicas. La Misión Antileprosa con sede en los Estados Unidos, estaba lista a proveer fondos para construir la escuela y costear su administración. Un internado para niños de padres protestantes que sufrían de lepra sería el proyecto extra por medio del cual los menonitas podrían encontrar entrada a Colombia. La escuela proveería un gran servicio a gente necesitada y una oportunidad para evangelizar a los estudiantes y al vecindario.

Los primeros cuatro misioneros llegaron a Colombia en el Otoño de 1.945. Gerald and Mary Hope Wood Stucky, Janet Soldner y Mary Becker. Soldner era enfermera, también de Berne. Becker era de la primera iglesia Menonita en Newton, Kansas, y se dirigió hacia Colombia después de esperar por un largo tiempo una visa, para ir a la India. Ellos adquirieron un lugar para vivir y comenzaron la escuela en 1.947.

El lugar escogido para la escuela fue una finca de unas seis hectáreas en las montañas de los Andes a unos 80 kilómetros al oeste de Bogota. Era un ambiente idílico y aislado, sembrado de naranjos y vástagos de banano y limitado por una quebrada. Aproximadamente a un kilómetro y medio de distancia por un camino de herradura estaba el pueblo de Cachipay: sus 500 habitantes venían al mercado dos veces a la semana al centro del pueblo, cuya configuración descendía de la imponente Iglesia Católica. La economía local estaba concentrada en la producción de café. Un negociante Alemán había construido en 1.939 una casa hotel de dos pisos en la finca habiendo traído todos los materiales para construirla a lomo de mula. La casa hotel y la finca fueron planeadas para que fuera un lugar de retiro y centro cultural para Alemanes que vivían en Colombia. Como muchos otros sueños Alemanes, este plan tuvo que ser abandonado con la derrota de los Alemanes en la segunda guerra mundial. Los Menonitas originalmente arrendaron y luego compraron la propiedad y la convirtieron el centro físico y espiritual para el trabajo de misioneros en Colombia.

Había espacio en la casa hotel para 28 niños y el equipo misionero de cuatro personas, siempre y cuando que cada quien cooperara utilizando el poco espacio que había. Un espíritu de unanimidad familiar reinó en la comunidad desde el principio. Además del trabajo con la escuela, cada quien tenía tareas en esta y en la finca. La disciplina era estricta, tal como había sido en los hogares de loe Stucky, Soldner y Baker en Indiana y Kansas. Gradualmente la escuela de la finca en Cachipay creció respondiendo así a las necesidades de muchos solicitantes. Con la ayuda financiera de la misión Antileprosa, se construyeron edificios adicionales: tres dormitorios para estudiantes con espacios para residencias para misioneros, un edificio de salones de clases., comedor, lavandería, taller y clínica. La escuela fue diseñada para enseñar los grados de primaria con niños entre edades de 6 a 14 años. Para los graduados de primaria que no podían adelantar sus estudios en un colegio de secundaria, se organizo un programa vocacional limitado. La escuela alcanzó a tener 100 estudiantes y del porcentaje de los niños que venían de Agua de Dios descendió de 80 al 50%. El grupo de misioneros norteamericanos permaneció prácticamente pequeño por los primeros 10 años: generalmente consistía este equipo de dos ó tres parejas de Misioneros y dos ó tres mujeres solteras.

. El evento más peligroso efectuado durante la Violencia contra los Menonitas tuvo lugar en Diciembre de 1.950 en el municipio de Anolaima, algunos kilómetros al norte de Cachipay. Durante la celebración de la misa dedicada a la Inmaculada Concepción el sacerdote anunció que después de la segunda misa, él dirigiría una marcha contra los protestantes. La muchedumbre, la cual incluía el Alcalde y al Jefe de Policía, vinieron al frente de la casa donde los misioneros Arturo y Helena Morrow Keiser habían vivido durante los últimos dos meses. El sacerdote levanto la estatua de María al frente de la casa, anunció la condenación de todos los que entraran allí y dirigió a la muchedumbre repitiendo en coro “casa de satanás, casa de satanás…” Las ventanas de los dos lados de la casa fueron rotas con piedras. Algunos días después los misioneros Gerald Stucky y LaVerne Rutschman vinieron con la camioneta de la misión a las cuatro de la mañana para llevarse a la familia Kaiser a la concentración de Cachipay, amparados en la oscuridad.

El hostigamiento de los católicos hacia el trabajo educacional y evangelístico de Menonitas tomó variadas formas. La Misionera Alice Bachert de Kitchener, Ontario, contó de los insultos que recibió en las calles. Un día Mary Hope Stucky repartió tratados en Cachipay y más tarde vió que los estaban quemando en la plaza pública. Un Inspector de Salud vino a la Escuela Menonita y pidió que un pozo séptico recién hecho fuera corrido más ó menos un metro del lugar donde se encontraba

La oposición contra la escuela Menonita cerca de Cachipay llegó a su punto culminante en l.955 después de que el Gobierno aprobó una ley que establecía que todas las escuelas privadas debían obtener una licencia y luego establecieron normas tan exigentes y los procedimientos tan complicados que las escuelas protestantes no podían cumplir con los requisitos. El 3 de Julio de 1.955, el Alcalde de Anolaima vino con un policía y el Secretario del Inspector de Policía a la escuela Menonita cerca de Cachipay y anunció que iban a cerrar la escuela porque ellos no habían adquirido una licencia. Los Misioneros Keiser y Rutschman le pidieron que les dejara ver la orden oficial escrita (la cual el Alcalde no tenía) y le dijeron que ellos mantendrían la escuela abierta así el alcalde los mandara a la cárcel. Armando Hernández un sastre de Cachipay quien se había convertido a Menonita, se sumó a la discusión y se quejó de la falta de libertad en el país. El Alcalde preguntó sí Hernández era Colombiano, y lo invitó a dejar el país si a él no le gustaba. El Alcalde salió y la escuela permaneció abierta. En 1.956 el Ministerio de Educación de Colombia, dio una licencia a la escuela (la primera licencia otorgada a una escuela protestante en el país durante el período de la violencia).

En 1.960 las relaciones entre católicos y protestantes en Colombia tuvieron gran mejoría. La paz política fue finalmente establecida en 1.958 cuando los conservadores y liberales se juntaron en lo que se llamó el Frente Nacional por medio de esta coalición los presidentes se alternarían entre los dos partidos. Las reformas del Concilio Vaticano II trajeron una apertura gradual y creciente tolerancia por parte de los católicos en Colombia. Un momento benéfico a las relaciones ocurrió en Cachipay, un día después del asesinato de John F. Kennedy, presidente Católico de los Estados Unidos, cuando el Católico sacerdote de Cachipay quien por bastante tiempo había sido muy hostil con los Menonitas, se acercó hasta la escuela para expresar su condolencia a los misioneros que habían perdido a su líder nacional. Los misioneros recíprocamente visitaron al sacerdote en su casa después de la muerte del Papa Juan XXIII.

La mayoría de los misioneros menonitas de la conferencia General recibieron bien el acercamiento católico. Se habían expresado fuertes sentimientos anticatólicos entre los misioneros menonitas con el temor al dominio católico en América como también en Colombia y viendo en el poder católico el símbolo del anticristo y la segunda venida de Cristo. Pero en términos generales la Misión menonita estuvo más abierta al dialogo y cooperación con los católicos de lo que estuvieron otros grupos.

Una segunda congregación Menonita creció en Bogotá bajo el ministerio de Gerald y Mary Hope Stucky, quienes regresaron a Colombia en 1.973 después de haber pasado varios años en los Estados Unidos. La composición del nuevo grupo estuvo otra vez formada por exalumnos de Cachipay, incluyendo algunos que ayudaron en el comienzo de la Iglesia de Berna. En 1978 este nuevo grupo se reunía en el apartamento de los Stucky en el barrio Chapinero de Bogotá, llego a 44 miembros y empezaron a confrontar decisiones con relación a edificio para iglesia y liderazgo para el futuro. Parecía claro que el centro del crecimiento de la iglesia estaba en Bogota y que otros nuevos grupos posiblemente surjan en la ciudad en los próximos años.

Desarrollo Comunitario : Peter y Claide Lambis Harder de Lanzadle, Pensilvania, fueron asignados a Cachipay en 1.966 con la simple descripción de trabajo, “la conservación de la propiedad de la Misión y desarrollo comunitario”. Harder vino con la creencia que el Desarrollo económico significaría la introducción de nuevas semillas y fertilizantes, pero muy pronto aprendió que la mayor necesidad de los pequeños agricultores en el área de Cachipay era la de mejores carreteras, y mejores precios para los artículos que podrían ser producidos en abundancia. Harder organizó una cooperativa de ventas que permitía a los granjeros vender directamente a los grandes supermercados en Bogotá, evitando así los mercados tradicionales locales. Así los precios para los agricultores fueron triplicados. La membresía en la Cooperativa no dependía ó estaba relacionada con asociación con la Iglesia Menonita. La cooperativa creció hasta incluir 60 finqueros y el despacho semanal de miles de cajas de naranja a Bogotá. Este proyecto, en los días de su grande éxito fué aclamado no solamente por sus beneficios a los miembros pero también por su potencial como modelo para otros grupos.

Otra gran necesidad era no sólo llevar productos agrícolas de Cachipay a Bogotá a precios lógicos ó justos, sino también construir carreteras de modo que tales mercancías pudieran ser transportadas desde las fincas hasta Cachipay. Harder movilizó 14 grupos de Acción Comunal en el rea de Cachipay para combinarlas en una agencia (JAMACO) que solicitó y recibió en préstamo dos buldózeres de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) para permitir la construcción de carreteras. El trabajo de los buldózeres, ceremonialmente bautizados “el Comunero” y “ la Amistad ”, permitieron a los granjeros en una área de 208 Kms cuadrados en las cercanías de Cachipay, llegar al mercado por medio de un vehículo motorizado por carreteras aceptables en lugar de un camino de herradura a través de sendas montañosas. Cerca de 3000 familias se beneficiaron de los 160 kms, de nuevas carreteras que se construyeron en el área.

Otro proyecto se llevó a cabo también. Una fábrica de bocadillos fué construida en un espacio cedido por la Escuela Menonita para permitir el procesamiento de frutas perecederas en producto imperecedero de fácil venta. Hubo también una operación de molienda de alimentos en adición a los proyectos de conejos, patos, y peces para proveer suplemento proteínico en las dietas locales. En términos generales sin embargo, la mayoría ó casi todos estos proyectos de desarrollo con la excepción de las carreteras, terminaron tristemente. La cooperativa de consumo terminó actividades no mucho tiempo después de la salida de Harder de Cachipay en 1.969. La fábrica de bocadillos también fallo y el edificio que había sido construido para tal propósito tuvo qué ser destruido. Los proyectos aparentemente dependían demasiado en la inagotable energía, la habilidad organizadora y el ingenio mecánico de uno de los misioneros voluntarios. Los proyectos nunca estuvieron estrechamente integrados con la congregación menonita de Cachipay ó la vida más amplia de las otras iglesias menonitas en Colombia. La relación entre Desarrollo comunitario y la Misión Menonita y las Iglesias permaneció opaca.

Cachipay y el más allá: ..

La historia de la Misión Menonita de la Conferencia General y la Iglesia en Colombia comienza con el desarrollo de una fuerte base rural concentrada en una finca y escuela cerca de Cachipay, y se desarrolla con una extensión hacia fuera por intermedio de ministerio tales como evangelismo, iniciación de iglesias, desarrollo económico y trabajo de seguimiento con los exalumnos del internado MENONITA. En alguna manera el punto de referencia menonita en Colombia siempre permaneció en Cachipay. Este patrón de movimiento hacia afuera desde una base rural es paralelo a las experiencias de menonitas en Norteamérica durante el siglo XX. Las raíces menonitas han estado en el campo - en Mountain Lake, en Steinbach en Goessel - y el desafío de la iglesia era hacer la transición a un mundo exterior urbanizado y moderno.

En 1.967 la escuela cerca de Cachipay llegó a ser una escuela diurna únicamente, después de 20 años de ser una escuela de internado. Los graduados de la escuela del internado quienes en su mayoría vinieron de una ascendencia pobre y muchos de los cuales fueron niños de padres con la enfermedad de Hansen, establecieron un, notable record de progreso educativo y resultados profesionales, en los siguientes años. Entre ellos podemos mencionar, maestros, enfermeras, pastores, abogados y trabajadores en una gran variedad de campos técnicos y profesionales. Trece de los estudiantes de Cachipay eventualmente llegaron a ser residentes en los Estados Unidos y otros tuvieron oportunidades de viajar y otras experiencias en Norteamérica. Exalumnos que tuvieron posiciones notorias de responsabilidad en las instituciones menonitas Colombianas, incluyeron a Otilia Lugo directora de la escuela de Cachipay, Elisa Prieto directora de la escuela menonita en La mesa, Luís Lugo administrador de la finca de retiros en Cachipay, Luís Correa director de Mencoldes y José Naranjo, Pastor e iniciador de Iglesias.

A pesar de este caudal de talentos salidos de la escuela de Cachipay, reclutar líderes para la Iglesia Menonita de Colombia permaneció siempre como un problema continuo

….José Chuquín Duarte

Bogotá, diciembre de 1979

EL FERROCARRIL Y CACHIPAY

Tomado de:

http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/exhibiciones/ferrocarriles/secciones/ferrocarril_girardot.htm

http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/exhibiciones/monu/mn_94.htm

 

Ferrocarril de Girardot (1881-1909)

 

Ruta: Girardot - Apulo - Facatativá (empalma con FC de La Sabana)


Su construcción, que buscaba comunicar Bogotá con el río Magdalena, fue autorizada en 1873 e iniciada por el ingeniero Francisco Javier Cisneros en 1881. En 1888 la línea llegó hasta Apulo y su prolongación fue difícil por la carencia de recursos económicos. Hubo que esperar hasta 1895 para la reanudación de su construcción que se extendió sólo 10 kms en doce años. Finalmente, en 1909 llegó a Facatativá y allí empalmó con el Ferrocarril de La Sabana. De esta manera se eliminó la mula en la cadena de transporte entre la Costa y Bogotá.

El corredor férreo de Facatativá a Girardot, paso obligatorio de todo tráfico hacia la capital, se convierte entre 1910 y 1950 en el más grande atractivo turístico del centro del país, así como en el ferrocarril más importante del territorio colombiano, con cientos de pasajeros e inmensos volúmenes de carga transportados diariamente. El ferrocarril llegó a tener para su funcionamiento un total de 80 máquinas de vapor hasta su incorporación a los Ferrocarriles Nacionales en 1953.
Tanto intercambio propiciado por el paso del tren hizo que la región conociera un gran auge económico: antiguas casonas que habían servido como sede de plantaciones de caña, frutas y café se fueron convirtiendo en confortables quintas de recreo, hoteles o sitios de retiro como clínicas y ancianatos. Florece así la que se ha llamado Arquitectura del Veraneo, cargada de esplendor y elegancia que sirvió de marco, durante las primeras décadas del siglo, al veraneo de la élite capitalina y a las grandes discusiones políticas que se dieron en la época de gestación republicana y moderna del país.

El corredor férreo en todo su recorrido, constituía el acceso a inmumerables quintas, haciendas y hoteles que fueron refugio de las grandes personalidades políticas del país: encontramos al paso del tren haciendas como Peñanegra en Cachipay, Bizerta, La Arcadia o El Ocaso, en El Ocaso y Las Monjas en la Esperanza que fueron propiedades respectivas de Don Rafael Núñez, Eduardo Santos, Laureano Gómez, Salvador Camacho Roldán y Alfonso López Pumarejo. Por otro lado se encuentran al paso del ferrocarril el Gran Hotel de Cachipay sobre el cual se escribiría ¨merece ser llamado uno de los mejores del país¨, el de la Capilla de los Daguet, en donde ¨la comida francesa era exquisita e impecablemente servida¨, el de La Esperanza de los Aparicio, sitio frecuentado tanto por la sociedad capitalina como de Girardot por hallarse a mitad de camino entre la Sabana y el Magdalena: ¨el sitio perfecto para temperar y destemperar¨, dirían.

La violencia que estalló el 9 de abril de 1948 se sintió en la región, la presión ejercida contra los políticos afectó la paz y la tranquilidad que hasta entonces se respiraba en estos sitios. Las rutas del ferrocarril se vieron reducidas a dos por día, la zona dejó de ser frecuentada, muchos de los dueños de las quintas y hoteles vendieron sus propiedades y los veraneantes capitalinos se encaminaron hacia otras rutas. Finalmente, como un sino fatal de la región, el corredor férreo y muchos de los edificios que surgieron con el paso del ferrocarril fueron abandonados tras la suspensión de la actividad ferroviaria en los años 70.

 

LINEA FERREA ENTRE FACA Y GIRARDOT ES UN MONUMENTO

El tramo de 132 kilómetros de línea férrea entre Girardot y Facatativá fue declarado hace una semana Monumento Nacional por el Consejo de Monumentos de Colcultura.

La vía pasa por Facatativá, Zipacón, Anolaima, Cachipay, La Mesa, Anapoima, Apulo, Tocaima y finaliza en el puente férreo sobre el río Magdalena en Girardot, que también quedó incluido en la declaratoria del Consejo Nacional.

Este tramo de rieles y polines se empezó a tender en 1886, pero las obras debieron suspenderse por una guerra civil. Dos años después fue reanudada la construcción.

Durante 12 años el ferrocarril se estancó debido al incumplimiento de los contratistas. La cesión de la obra a la firma Columbian National Railway Co. encarriló de nuevo los trabajos y en 1909 el tren llegó a Facatativá.

En 1924 el ferrocarril de Girardot se unió al de la sabana, haciendo posible la eliminación de la mula en la cadena de transporte entre la Costa y Bogotá , dijo Mauricio Uribe, del Consejo Nacional de Monumentos.

Un año antes, la Nación compró la concesión a la Columbian y se inició la construcción del puente en Girardot, que fue inaugurado el primero de enero de 1930, empatando el ferrocarril al sur.

El tren entre Girardot y Facatativá tuvo sus años dorados entre 1910 y 1950. Llegó a tener hasta 80 maquinas a vapor que, a su paso, hicieron florecer en los municipios actividades turísticas. Todo hasta mediados de 1970 cuando la actividad férrea concluyó.

Actualmente, la línea está abandonada en varios tramos, dice un informe hecho por la arquitecta Margarita Meriño von Hildebran. En algunos sectores el vandalismo hace intransitable la vía.

Publicación eltiempo.com

Sección Otros

Fecha de publicación 26 de abril de 1997

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Un par de niños juegan a hacer coincidir sus manos sobre otras grabadas en un petroglifo recién descubierto (1993) en Cachipay. La sorpresa de los niños fue grande al enterarse que la roca que estaba a pocos metros de su casa contenia estos grabados precolombinos. Desafortunadamente, unos años después, el petroglifo fue dinamitado, pues algunos campesinos del lugar creyeron que poseía una guaca en su interior.Fotografía: Diego Martínez C., 1993

 

A continuación se incluyen las copias de algunos documentos y recortes de periódico que también cuentan historias como se ve en los membretes de instituciones como el Centro Cívico Pro-Cachipay, el Directorio Liberal, Cáritas Parroquial y la Junta de Acción Comunal que tanto influyeron en el desarrollo de la población. Los recortes de periódico datan de 1952 y recogen hechos cotidianos.

 

 

PETROGLIFOS EN CACHIPAY.

Territorio, memoria y comunidad.
Aproximación al reconocimiento patrimonial del arte rupestre precolombino de la sabana de Bogotá

http://www.rupestreweb.info/tmyc.html

El Ferrocarril de Girardot

Longitud: 131,903 Kms
Fecha de Obra: 1881 - 1909
Fecha de Operación: 1910 - 1970.
Desde  Girardot hasta Facatativá (Sabana de Bogotá), donde se empalmo con el Ferrocarril de  la Sabana.

Estaciones:

  • Girardot - K000
  • La Virginia - K015
  • Tocaima - K028
  • Portillo - K031
  • Juntas - K039
  • Anapoima - K051
  • San Joaquín - K058
  • La Mesa - K072
  • El Hospicio - K077
  • La Esperanza - K083
  • Cachipay - K090
  • Anolaima - K095
  • Zipacón - K117
  • Facatativá - K131,903

En 1924, se une con el Ferrocarril de la Sabana.

(Ferrocarriles Colombianos. http://ferrocarrilescolombianos.blogspot.com/p/ferrocarril-de-girardot.html)